Mujeres cualificadas pero no iguales… aún

Cada vez más las mujeres se incorporan a los procesos formativos, tanto reglados como no formales, constituyendo en estos momentos la mayor parte del alumnado en muchas aulas. Salvo algunos estudios, aún copados por hombres, las mujeres buscan masivamente su cualificación aunque todavía renuncian a estudios de tipo técnico ya  ciertas áreas profesionales como la seguridad.

En EuroCampus creemos que nuestra oferta formativa y nuestro alumnado son un reflejo de la sociedad en que vivimos y, muy especialmente, en materia de distribución de hombres y mujeres en las aulas y en las profesiones. Precisamente como empresa del sector de la formación, nuestra plantilla está formada por casi un 80% de mujeres lo cual es coherente con los datos publicados por el Instituto de la Mujer en los que, para el año 2013, se indicaba que la tasa de ocupación en el sector de la educación era del 9% para las mujeres y del 4% para los hombres.

En cuanto al alumnado, la situación de nuestros centros refleja igualmente los datos publicados por el Ministerio de Educación para el curso 2015-2016 en el que queda claro que las mujeres son más de la mitad del alumnado del sistema formativo español, incluyendo la educación reglada y la formación no reglada. Especialmente llamativo es el segmento de edad entre 20 y 24 años, en el que estudian el 43,5% de los hombres y el 49,5% de las mujeres, siendo los porcentajes mayores tanto para las mujeres que compatibilizan sus estudios con el trabajo como para las que solo estudian. De hecho en 2014 el porcentaje de mujeres con estudios superiores era del 47,5% frente a un 35,4% de hombres. También en las aulas de EuroCampus hay muchas más mujeres que hombres estudiando, y estamos convencidos de que, cuando podamos cerrar estadísticas una vez finalizados los planes formativos de este año, el porcentaje será más que significativo, en línea con lo reflejado en el informe mencionado que indica que le porcentaje de mujeres en todo el sistema educativo formal es de un 51,5% y, sin embargo, de un 69,8% en las enseñanzas de carácter no formal.

¿Esto quiere decir que las mujeres entran ya en pie de igualdad al sistema formativo? La realidad es que no. No vamos a entrar aquí en las brechas salariales entre mujeres y hombres (también claramente reflejadas en los informes mencionados) ni en las diferencias de representación de las mujeres en los cuadros directivos de los centros educativos y de formación, que también son notorias. Simplemente vamos a llamar la atención sobre el hecho de que las mujeres están aún subrepresentadas en algunas disciplinas formativas, y muy especialmente en los estudios técnicos.

Resulta llamativo comprobar que el porcentaje de mujeres en ciclos formativos de Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica o Mantenimiento de vehículos, se mueve en cifras entre el 2% en ciclos de grado medio al 8,5% en ciclos de grado superior, siendo significativo que en Mantenimiento y Servicios a la Producción los porcentajes son del 1,6% en los ciclos de grado medio y del 17,2% en el de grado superior. En cuanto a los estudios de bachillerato, solo el 38,6% de las mujeres opta por la modalidad de Ciencias y Tecnología frente al 50,7% que lo hace en el caso de los hombres. Finalmente, en los estudios universitarios, se da la misma circunstancia, y las universidades politécnicas se ven obligadas a plantear auténticas “campañas” para la captación de alumnas. Según los últimos datos publicados por el Ministerio, el 54% del alumnado universitario son mujeres pero éstas solo constituyen el 25% en los estudios de ingeniería y arquitectura. Y esto no es distinto en el resto de países de nuestro entorno, en concreto los de la OCDE. ¿Hay una explicación plausible para ello?

El pasado año la OCDE publicó su informe sobre Igualdad de Género en Educación en base al informe Pisa y dejó constancia de hechos tales como que a los 15 años las chicas están más involucradas en sus estudios que los chicos y obtienen mejores resultados en general, pero sin embargo, cuando deben responder a problemas distintos de los del entorno académica que requieren formulaciones matemáticas o aproximaciones científicas, obtienen peores resultados. Es decir, cuando se pide a las chicas que “piensen como un científico”, sus resultados son peores que los de los chicos en la misma situación. Esta situación parece deberse a una menor autoconfianza de las chicas en sus expectativas de resultados en matemáticas o ciencias. En definitiva, se constata que las diferencias de resultados en estas materias, no tienen que ver con diferencias genéticas ni de desarrollo, sino meramente de expectativas, de las expectativas que padres y profesores trasladan de manera diferente a sus hijos e hijas y alumnos o alumnas.

En EuroCampus trabajamos con personas adultas y a veces vemos reproducidos estos estereotipos. Frase como “es que a mí los números se me dan fatal” se oyen más en boca de mujeres que de hombres, lo cual no deja de ser sino una expresión de una expectativa estereotipada que muchas mujeres se acaban creyendo. Desde nuestros centros, trabajamos día a día en trasladar a nuestros alumnos y nuestras alumnas que los únicos límites a sus posibilidades son los que les impongan su esfuerzo y su voluntad, es decir, ninguno.